
Aprendiendo a decir Basta / Stop /¡Para ya!
Difícil, lo sé. Sigo aprendiendo a escucharme y por eso te traigo algunas recetas que de mágicas no tienen nada. Cuando me veo en estos «trotes», intento frenar conmigo misma. Intento hacerme presente para ver hasta dónde estoy consciente o no en cada situación y circunstancia. Como la vida es puro aprendizaje, me voy a equivocar más de una vez (¡y vaya si lo hago!). Lo que hago es prestar atención en momentos precisos y tomar consciencia de las consecuencias. Ejemplos:


