¿Fracaso? Experiencia y aprendizaje

experiencia-aprendizaje-despierta-escribiendo

 

Yo no soy de estadísticas para estos temas, no me gustan.

Detrás de los números, hay seres humanos. No sé qué porcentajes, más bien puedo hablar de generaciones. En la mía, es normal que hayamos crecido con culpa (remordimientos, quistes estancados, etc.), y por eso nos hablamos tan mal a nosotros mismos.

Yo, la primera.


 

Es muy natural mirar los errores y los desaciertos y no observar nuestros logros. Por pequeños que sean, no son reconocidos. Lo común es esperar el reconocimiento ajeno, pero ¿el nuestro? Pf, qué va. ¿Para qué? Seguro que es o fue suerte.

 

El ejercicio escrito de los logros es uno de los que más disfrutan los clientes que pasan por mis sesiones de escritura. Se emocionan cuando aflojan la mano y el boli marcha campante a sus anchas recordando los logros de toda una vida o los recientes que nos llenan de emoción positiva.

Son siempre válidos, pero como nadie alrededor los reconoce, unas pobres palabras de aliento han sido suficiente. Por dentro, el cuore pide permiso para festejar a lo grande.

Porque cada uno sabe lo que le ha costado llegar allí o allá. Solo uno conoce el esfuerzo, las trabas o el empujón que ha necesitado para hacer realidad un final. Sea un gran sueño o algo tan necesario como obtener la licencia de conducir.

Damos todo por hecho.

Pasamos por alto la gratitud, como si todos pudiéramos con lo mismo, de la misma forma y con los mismos tiempos.

 

¿Qué tal si superar esa enfermedad que nadie conoce o que para otros es una chorrada para ti ha sido un triunfo?

¿Y si esa asignatura que todos pasaron con sobresaliente para ti fue un salto al vacío y lo lograste con un suficiente?

¿Y si educar a tus hijos, extrañarlos en la adolescencia y aun así ser la excelente madre, el excelente padre que eres lo pasas por alto? ¿Quién te dijo que tenías que ser perfecto-a para traer hijos a este mundo?

¿Y si para ti mudarte ha sido el mojón más difícil que has parido porque fue la primera vez que dejaste esa casa, esa ciudad, ese país, ese continente y, si me apuras, este planeta? (Tal vez te juntas con Elon Musk, no lo sé).

¿Y si lograr esa compra, esa venta, ese negocio, ese proyecto, terminar ese libro, escribir un libro, planear tu semana, desorganizarla para romper con tu perfeccionismo, dormir más, dormir menos ha sido para ti un gran logro?

¿Y si bajar un solo kilo de sobrepeso para ti fue un enorme desafío?

¿Y si empezar ese curso, ese ciclo, esa nueva etapa ha sido una subida cuesta arriba y has llegado?

¿Y separarte? ¿Romper con una relación nefasta, o podrida y minusválida, te llevó su tiempo de maduración y un proceso que hoy te hace sentir orgulloso-a?

Porque todo depende de cómo te sientas tú. No de lo que les demás vean o no.

Si tú no le das importancia, no esperes jamás que otros te eleven en andas o te abracen por tu logro.

Si tú no te abrazas, nadie lo hará o lo harán a medias, con palabras huecas o vacías. O cortitas. Justitas para la ocasión.

Si tú no te reconoces como gladiador de tus logros y lo festejas a tu manera (no hace falta el fiestón, salvo que así lo elijas), no esperes nada del mundo.

No exijamos a los demás lo que no nos damos a nosotros mismos.

 

Otro moco que sostuve durante años: no saber observar mis propios logros y aprendizajes. Porque, naturalmente, antes hubo fracasos.

¿Qué hace nuestro querido cerebro? Se centra en el error.

Como explico en las sesiones: nos marcaron la vida con rojo desde pequeñitos. Veíamos más los rojos que los verdes. Luego cambiaron las formas en etapas más adultas, pero seguíamos poniendo atención a los rojos. No es tu culpa ni la mía.

Cuando fui docente durante varios años, no usé el boli rojo. Solo una directora de una institución me preguntó el porqué. Se lo dije, aunque no la convencí. Me mantuve firme. Escucharía a los padres si es que tuvieran algo para decir al respecto. Ninguno digo ni pío. Por supuesto que tenía que enseñar las faltas para que hubiera aprendizaje, pero los niños tienen el rojo como señal de desaprobación.

(Estoy hablando del siglo pasado, que no cunda el pánico. No había tecnología).

De 10 cosas que nos dicen, si 9 son buenas y 1 sola resalta como negativa, ahí vamos… Dalquetraca con lo malo, con el error-fracaso-cagada.

 

Bueno.

Mientras te decides a suscribirte a mis correos, te dejo por aquí un poquito de ello, para que veas qué aprendizaje puedes sacar de lo que tu mente (tus creencias) han juzgado como fracaso.

 

Es un ejercicio sencillo aunque profundo: saca el valor de la experiencia.

 

1.¿Cuáles consideras que son tus 3 (tres) mayores fracasos, a nivel personal o profesional? (da igual lo que elijas)

Haz 3 (tres) columnas, a tu manera y con un boli de cualquier color.

En la primera, pon este título: FRACASOS.

A la segunda, ponle EXPERIENCIA.

A la tercera, ponle AGRADECIMIENTO

Bien, ahora suelta tu mano dominante: expláyate y piensa qué aprendiste de ello. Cuanto más escribas, más riqueza encontrarás.

Pero no te abrumes, no eres Shakespeare ni hace falta. Lo que salga, hazlo con sinceridad. Es solo para ti.

Vamos, hazte un favor y agradece ese supuesto fracaso y la experiencia que te has llevado de ella. Si aún no has escrito nada en la segunda columna, tranquilo-a. Tú agradece en la última.

Por ahora, estamos empezando a reconocernos.

Allí mismo, en este ejercicio, puede que ya reconozcas algún logro que no viste en esos 3 supuestos fracasos (o errores, o llámalo como tú elijas).

Puedes dar vuelta el papel o elegir otro y hacer una pequeña lista de tus más recientes logros. O de alguno antiguo, da igual.

¿Te parece una chorrada? ¿Una pelotudez monumental?

Bien, ahí está tu creencia.

No esperes, entonces, que ni siquiera tu gente más cercana pueda verte brillar por ello. Y aquí lo importante no es que te vean ni te aplaudan, sino que te aplaudas tú.

Yo festejo mucho, pero muchísimo, cuando salgo con mis analíticas de rutina anuales. La salud me parece una gran bendición, un lujo. Que todo esté perfecto (por lo menos hasta hoy), en el mundo enfermo en el que vivimos, es un inmenso logro. ¿Crees que podría hacer una fiesta con amigos, brindar con mis parientes o salir a brindar a un bar? Ja, ja, ja. Me troncho. Pues me mirarían como a un marciano recién aterrizado en la Tierra.

A eso me refiero, campeón, campeona de la vida. A que sientas gratitud por lo que tú consideras un logro y lo festejes y te lo reconozcas. 

Yo tengo mis propios festejos para cada logro semanal, incluso diario.

Pero claro, ¿cómo haría para reconocerlos, para ser consciente de ellos si no los tuviera por escrito? 😉

 

Que tengas un día lleno de logros y aprendizajes.


 

¿Quieres empezar a escribir libremente en casa?

 

Te cuento qué contiene mi CUADERNILLO-GUÍA con ejercicios SIMPLES y efectivos para que pruebes la escritura libre y espontánea en tu casa.  

Empieza de forma sencilla. Prueba por ti mism@ 👇

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Me dicen Poli

Esa es mi yo original.

Escribiendo y empapada en el río que me vio nacer. 

Escribo hace más de 3 décadas para encontrarme cuando me pierdo y para perderme más seguido sin miedo.

No para agradar ni para recibir aplausos.

Hace 5 años acompaño a otros a vomitar el alma, lo mismo que hago yo a diario, como en esa foto, donde sea que me encuentre.

 

👈 A la izquierda de esta pantalla verás artículos y reflexiones. (Míos, no de la AI ni de ningún secretario).

Soy escritora y para eso hay otro espacio. En este lugar no hay creación literaria. 

Lo dejo por si quieres detenerte un rato.

 

Verás que menciono la escritura como método de autoconocimiento y reflexión en la mayoría de mis escritos.

Puedes dejar tus comentarios intentando sumar y multiplicar, por el bien de todos. 

O puedes escribirme a: despierta@polimpelli.com

Si quieres saber más y recibir una guía personalizada para empezar a escribir, entra aquí y haz lo que quieras: polimpelli.com 

No hace falta que sepas escribir. Hace falta que estés harto/harta de no entenderte (a ti y a la Vida).

Últimos artículos

Scroll al inicio

Ehhh, ¿te vas sin la guía para escribir? Te la mando a tu correo