Receta sin trampas (no es para tus invitados)

receta-poli-impelli

Tampoco es la de tu abuela.

O sí, no sé si la tuviste, si alguna vez te la dio.

 

Por las dudas, te transmito lo que a mí me resultó.

Recuerda siempre que no todos somos iguales. Pero veneno, no es.

 

No conozco (todavía) a alguien a quien esta receta le pueda hacer mal o generar malestar de algún tipo.

 

Las únicas contraindicaciones son:

  • Falta de voluntad y compromiso.
  • La gran excusa de falta de tiempo.
  • Aversión a la prueba y al error.
  • Negación al cambio.
  • Desinterés absoluto por sentirse mejor.

 

Estás avisado/a.

 

Si esas 5 no son tu caso, vamos con la receta para ti, no para tus invitados:

 

1- Sonríe cuando despiertas. Incluso si es con dolor físico o emocional, si te espera un día de mierda (eso es lo que ya crees) o si no tienes ni p#ta gana. Sonríe apenas abras los ojos. Que tu pareja crea que te has tragado un payaso. Cuando llegues al espejo de tu baño, elige: pon tu cara de ojete de siempre o sigue sonriendo, incluso si tu sonrisa, todavía, no es real.

Así me ha funcionado: miéntete hasta el día en que te lo creas, y no tendrás que recibir ninguna receta porque te saldrá con la misma facilidad con que te peinas (si tienes pelo, claro).

Nota: lo aprendí después de los 30. Crecí lejos de abuelos, tíos y nunca nadie me dijo que sonreír al despertarme cambiaría por completo mi manera de levantarme. Todavía me lo tengo que recordar a mí misma. Y funciona. Bendito tú si has tenido abuela/o(s) con recetas de este tipo.

 

2- Estira tu cuerpo. Levanta los brazos, abre el pecho, mueve las piernas. Si llegas, con cuidado desperézate estirando tu tronco hacia los pies. Refriégate la cara con las manos, acaríciate el cuello (cuerdas vocales). De la forma que sea, antes de salir corriendo a empezar tu día, estírate. Has estado entumecido en una cama. Si te cuesta, mira a tu mascota. Es lo primero que hace al abrir los ojos. Los animales saben lo que hacen más que tú y yo juntitos. No piensan ni lo razonan. Lo traen de fábrica.

Nota: no importa tu edad, importa que las 5 contraindicaciones (arriba) no te jodan la existencia que te queda.

 

3- Escribe en donde quieras algo que te preocupe, que tengas que hacer (aunque sea una lista), o que debas recordar. Así no te torturarás durante el día pensando en ello. Es un recordatorio. Antes o durante tu desayuno, con tu cara lavada o no, en pijamas o listo para salir a tu trabajo. Deja a tu mente en paz, que tú no sabes lo que te espera durante el día y puede llegar a ser excelente o fatal. ¿Cómo saberlo? Pero recuerda el primer punto. Ayúdate.

Nota: si no has pasado por esto, si no sabes de lo que hablo, tampoco sabes lo que te pierdes.

Lo siento.

Por las dudas, te dejo al final.

 

4- Vigila tus pensamientos durante el día. No estoy diciendo emociones ni dolores físicos ni conductas ni palabras ni contestaciones ni ni ni. Pensamientos. Eliges tu ropa, eliges qué desayunar, eliges en qué transporte ir a tu trabajo, eliges a quién llamas, con quién te juntas, a quién te follas, qué decirle o no a tus padres, hermanos, colegas. Eliges todo el tiempo. Pues así como eliges todo lo demás, puedes reconocer en qué piensas y cómo te piensas.  Elige pensar esto. Elige no pensar esto otro, fuera de aquí, maldito traidor. Imagina que estrujas en un papel ese pensamiento y lo tiras en un tacho. Son repentinos o aislados. Vienen y se van o se quedan para joderme/te el día. Están ahí para masturbarte con ganas. Los agradables los dejas, los retienes, te los comes, que te toquen con ganas. Hazte consciente de los pensamientos que te convienen y cuáles no. Voy a chocar. Segundos en donde se te cruza ese coche malparido. Llego tarde. Miras el reloj o tu móvil y te desesperas. Aunque sea un hecho, cuida lo que atraes. Hazlo un bollito y tíralo al basurín. Hazte un favor tamaño cañón: cuida lo que piensas.

Nota: lo aprendí después de tener todo tipo de pensamientos basura. Pensamientos suicidas, accidentes (de aviones, sobre todo), enfermedades varias, personas, circunstancias, y sobre todo, mi presente y futuro. A mis pensamientos basura (que aparecen con un gusto maravilloso), les doy unos segundos y minutos para seguir existiendo. Yo cuento hasta 10, siempre de mayor a menor, y luego me río. Funciona tanto que cuando me llegan del resto, tengo algodones invisibles en mis oídos.  Yo estuve allí, y todavía sigo cocinando esta receta infalible. Es como estar enfermo/a todo el tiempo. Así estaba yo, por eso te lo digo hoy: no seas tan momia como Poli, seguro eres mucho más inteligente. Y ten en cuenta: no siempre son tuyos. Se contagian. Muchas veces esa baja energía no es tuya, lo ves con el tiempo, a la distancia. ¿Creías que eras tú? Pues no siempre. 

 

5 y último – Si no meditas, no sabes meditar o no quieres aprender, ni siquiera escuchar del tema (te entiendo, hoy está tan de moda que el que no medita es un marciano o un pelotudo, o mejor: tienes tanto pero tanto acceso a ello hasta en Youtube, que si no lo haces, es que te faltan tornillos o eres un cabrón, pero no. Así no funciona).

Puedes hacer esto simple y efectivo:

Apártate de las pantallas, radios, música, libros, gente. Cierra tus ojos. No importa qué escuchas, qué hueles, qué oyes de lejos, qué mal o bien te sientes. No controles el tiempo, solo unos segundos, minutos, cada vez que te acuerdes. Escucha el silencio adentro tuyo también, o el barullo mental que te atormentará de forma graciosa e impertinente. No te muevas. No hagas nada. Solo respira (si no lo haces, te mueres, claro está), cuanto más profundo, mejor. No hace falta que te acuestes ni que hagas ningún ritual, no estás por dormir una siesta (esto es mil veces mejor). Escucha la cantidad de barbaridades que te dirán tus pensamientos, les encanta molestar 24/7/365.

Déjalos ahí, que estén. No intentes controlar.

MecagoenPoli –con todo lo que tengo que hacer hoy, venir a cerrar los ojos, joder – ¿por qué me meto en estas estupideces que no sirven pa´ na? 

Y seguirán: 3 veces más caro, no se puede creer la inflación – tendría que llevar el coche al lavadero – es un imbécil, 3 mensajes desde ayer y na de na… – todavía no encuentro las llaves – ¿por qué debería ir? No quiero… – MecagoenPoli – MecagoenPoli – MecagoenPoli…

No te entrometas. Cuando estás en vigilia, cuida tus pensamientos. Elígelos. Cuando cierres tus ojos, NO. Justamente lo contrario: te estarás limpiando.

Nota: practico Meditación Trascendental desde hace 29 años. Si no supiera lo que sucede y los beneficios de esta receta, me quedaría mudita. (No hablo ni escribo de lo que no sé, no me da el careto para tanto). 

 

Si algo de la receta te ayuda, bienvenidos los intentos.

Mientras, yo sigo aprendiendo otras recetas, que me viene bien por ignorante. Menos mal que siempre encuentro gente mejor que yo en algún área y me despiertan.

Todo lo que sume a mi vida y tú lo sepas y yo todavía no, será bienvenido.

 

Que tengas un día de buenas recetas.


 

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Me dicen Poli

Esa es mi yo original.

Escribiendo y empapada en el río que me vio nacer. 

Escribo hace más de 3 décadas para encontrarme cuando me pierdo y para perderme más seguido sin miedo.

No para agradar ni para recibir aplausos.

Hace 5 años acompaño a otros a vomitar el alma, lo mismo que hago yo a diario, como en esa foto, donde sea que me encuentre.

 

👈 A la izquierda de esta pantalla verás artículos y reflexiones. (Míos, no de la AI ni de ningún secretario).

Soy escritora y para eso hay otro espacio. En este lugar no hay creación literaria. 

Lo dejo por si quieres detenerte un rato.

 

Verás que menciono la escritura como método de autoconocimiento y reflexión en la mayoría de mis escritos.

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